10 de septiembre, uno de los mejores días en Argentina. La cosa empezó bien con desayuno con café por segunda vez desde que aterrizamos en Buenos Aires. En el hostal también nos pusieron unas tostaditas que nos zampamos con mucho gusto
La agencia con la que habíamos contratado la excursión a Península Valdés pasó a por nosotros en bus y fuimos recogiendo al resto de la gente que, por cierto, eran todo matrimonios o familias con niños. La verdad es que se tarda bastante en llegar a los sitios de la Península donde se puede ver algo. Nosotros paramos lo primero en la zona donde se tomaban las embarcaciones para el avistaje de ballenas. Allí nos pusimos unos chalecos salvavidas espantosos y nos subimos al barco que estaba hasta los TOPES. El guía en la barcaza era Steven (con acento gringo y muy simpático) que llevaba 8 años allí en Argentina. Enseguida empezamos a ver algunas ballenas a lo lejos, aunque la gente nos tapaba la vista (mucha gente estúpida por el mundo que solo piensan en ellos mismos XD). Asi que nos fuimos a la parte de atrás del barco donde estaba la gente educada y vimos las ballenas mejor que nadie. Al poco rato de estar ahí se nos acercó una ballena. Steven dijo que era un macho de unos 5 años que se acercaba por curiosidad. La ballena o balleno XD era muyyy curioso porque se quedó cerquisima de nosotros y pasaba continuamente por debajo de nuestro barco. Además, yo le vi el ojoooooooo, aunque super Charles se lo perdió porque estaba haciendo una foto. En una de esas que estabamos haciendo fotos sacó la cabeza y nos lanzó un chorro de agua
El avistaje mereció muchisimo la pena. El agua estaba totalmente en calma, vimos muchas ballenas saltando, una madre y una cría, otra ballena de cerca…. estupendo!!! Os dejo algunas fotos
La próxima parada de la excursión fue en un restaurante donde comió toda la gente de nuestro bus, salvo nosotros que teníamos unos bocatas preparados!!! Después de la comida nos llevaron a ver los elefantes marinos. Están en una playa vagueando. Antes los visitantes podían bajar en pequeños grupos hasta la misma playa, pero ahora prohiben el acercarse a ellos y hay que quedarse arriba. A pesar de estar lejos nos parecieron unos animales muy simpáticos
Ya cuando volvíamos hacia Puerto Madryn paramos en un sitio donde suele haber pinguinos, aunque nosotros sólo vimos uno. En Septiembre aún no habían empezado a llegar y los pocos que llegaban tenían petróleo en las alas y los habían recogido para intentar limpiarlos. Aquí está la foto del único pinguino que vimos



















































